
Valentina Meneses
Codirectora, División de Energía
AMI
Captar el sol y el viento ya no es el reto.
América Latina vive una paradoja energética. En los últimos años, cerca del 60% de la nueva capacidad eléctrica instalada en la región provino de fuentes renovables, y las proyecciones indican que hacia 2050 más del 85% de la electricidad será de origen renovable.
El problema está en lo siguiente: la región sigue generando energía limpia que no siempre puede usar cuando más la necesita.
Ahí es donde el almacenamiento energético deja de ser una promesa tecnológica y se convierte en una decisión estratégica. El mercado de sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) en América Latina generó alrededor de US$680 millones en ingresos en 2023 y, si las condiciones regulatorias acompañan, podría superar los US$5.900 millones hacia 2030, con tasas de crecimiento cercanas al 36% anual.
Se trata de una gran oportunidad… si uno sabe aprovecharla.
En esta nota explicaremos por qué no es tan fácil adquirir estos conocimientos claves, por qué es difícil rentabilizar BESS sin estos… y compartiremos una manera sencilla en que podrá lograr ambos en su mercado de interés.
Un desglose de oportunidades (y barreras) con BESS en Latinoamérica en mercados clave
No existe un solo mercado de almacenamiento en América Latina. Lo que existe es un mosaico de realidades que avanzan a velocidades muy distintas, definidas más por regulación, diseño de mercado y señales de precio que por madurez tecnológica.
Chile es hoy el caso más claro de madurez. Reglas definidas, reconocimiento del almacenamiento como activo del sistema y esquemas de remuneración que permiten estructurar proyectos bancables. No es casualidad que concentre más de 1000 MW de BESS instalados y un pipeline que supera los 4,8 GW. Aquí la conversación ya no es si el almacenamiento funciona, sino cómo capturar valor y escalar sin perder competitividad.
Brasil, en cambio, representa el otro extremo del dilema. Es el mercado con mayor potencial de escala —las proyecciones señalan que hay más de 18 GW de almacenamiento hacia 2040—, pero con una regulación aún en construcción. Mientras el marco se define, el sector privado avanza: modelos como storage as a service y soluciones detrás del medidor crecen porque la demanda de flexibilidad es inmediata. El tamaño del mercado es enorme, pero el timing sigue siendo la variable crítica.
México se ubica en un punto intermedio. Definió reglas de conexión y exigencias para proyectos renovables intermitentes que incorporan almacenamiento, pero aún falta claridad sobre cómo se remunera ese valor. El upside económico existe, pero la estructuración del riesgo regulatorio define la viabilidad real de los proyectos.
Más allá de estos focos, hay mercados que desde afuera parecen secundarios, pero que desde adentro cuentan historias relevantes. Argentina sorprendió con la licitación AlmaGBA, que adjudicó más de 650 MW de almacenamiento con precios competitivos, aunque el desafío ahora es transformar ese esquema puntual en una regla general. Panamá, pese a su tamaño, logró integrar el almacenamiento al mercado mayorista y permitir ingresos por potencia firme, demostrando que la claridad regulatoria puede pesar tanto como la escala.
Perú, Colombia y República Dominicana todavía están construyendo su marco. En estos países el almacenamiento está reconocido legalmente, pero sin claridad sobre cómo se remunera su valor sistémico. Esto frena proyectos en el corto plazo, pero también abre oportunidades para quienes saben leer el contexto y entrar con expectativas bien calibradas.
El verdadero cuello de botella en proyectos BESS
Algo que repetimos con frecuencia en nuestras conversaciones con clientes es que el principal cuello de botella no es tecnológico. Las baterías ya son competitivas, escalables y probadas. El verdadero desafío está en cómo cada país reconoce, remunera y prioriza el almacenamiento dentro de su sistema eléctrico.
Chile y Panamá avanzan porque el almacenamiento tiene un rol claro. Colombia avanza más lento porque, aunque está reconocido, no existe aún un esquema claro para monetizarlo más allá del arbitraje spot. Brasil avanza a pesar de la regulación, no gracias a ella. Desde afuera, estos mercados pueden parecer similares; desde adentro, las diferencias son profundas y determinantes.
Además, en muchos casos el mercado se adelanta a la regulación. En la Amazonía peruana, microrredes solares con baterías ya están reduciendo la dependencia del diésel. En Brasil, comercios e industrias acceden a almacenamiento sin CAPEX inicial, pagando solo por el servicio. En Colombia, los primeros proyectos híbridos empiezan a sentar precedentes que probablemente influirán en la regulación futura.
¿Quién se beneficia hoy del almacenamiento?
Cada actor enfrenta decisiones —y riesgos— distintos frente al almacenamiento energético:
- Inversores y fondos de infraestructura, que necesitan entender dónde el riesgo está siendo compensado por retorno y dónde conviene esperar.
- Desarrolladores renovables, para quienes el almacenamiento ya no es opcional, sino una variable que define la viabilidad del proyecto.
- Utilities y grandes consumidores, que buscan resiliencia, flexibilidad y control de costos, pero no siempre saben cómo estructurar el caso de negocio.
- Proveedores de tecnología y servicios, que quieren crecer en la región y necesitan priorizar mercados con criterio.
Por qué la inteligencia de mercado marca la diferencia entre ganar y perder con BESS
En el mercado de almacenamiento energético en América Latina, la diferencia no está en ver la oportunidad, sino en entender lo que realmente está pasando en el terreno en un mercado específico. En alguno países las regulaciones que existen pero no se aplican. En otros, los modelos de remuneración funcionan solo en el papel y hay riesgos locales que solo se detectan hablando con quienes diseñan, financian y ejecutan proyectos.
Carecer de datos estratégicos y los matices de la realidad de BESS en cada país latinoamericano puede acarrear grandes pérdidas.
Ahí es donde entra en juego la inteligencia de mercado de Americas Market Intelligence. Realizamos investigación primaria en campo y triangulación de datos mientras que obtenemos inteligencia directa de reguladores, utilities, desarrolladores e inversores activos en cada país.
Después de descifrar datos difíciles de conseguir, aplicamos análisis para convertirlos en insights y entonces utilizamos esos insights para darle una clara dirección estratégica a seguir en cuanto a BESS en el mercado latinoamericano que interese a su empresa
Próximos pasos
Contacte a un experto AMI para averiguar cómo nuestra inteligencia de mercado podrá aumentar su ROI con BESS.
Aplicamos un enfoque propio: Crecer, medir, proteger. El objetivo no es describir el mercado, sino ayudar a tomar mejores decisiones sobre dónde, cuándo y cómo invertir.
CRECER. AMI ayuda a sus clientes a priorizar y dimensionar oportunidades BESS a nivel país y subregional.
- Identificación de mercados con mayor necesidad de flexibilidad, respaldo y arbitraje energético.
- Evaluación del pipeline de proyectos energéticos y su impacto en la demanda de almacenamiento.
- Soporte a estrategias de entrada a mercado, partnerships y posicionamiento comercial en LatAm.
MEDIR. AMI combina investigación primaria regional con modelos propios para medir el verdadero potencial del mercado BESS.
- Market sizing y forecasting de BESS por país, tecnología y aplicación.
- Análisis de viabilidad económica: CAPEX/OPEX y sensibilidad regulatoria.
- Evaluación de demanda futura de almacenamiento bajo distintos escenarios de penetración renovable.
PROTEGER. AMI ayuda a sus clientes a proteger inversiones y decisiones estratégicas.
- Inteligencia competitiva sobre jugadores locales e internacionales en BESS.
- Análisis de riesgo regulatorio y macroeconómico por país.
- Escenarios de estrés sobre precios de energía, cambios normativos y retrasos en infraestructura.
- Evaluación de riesgos tecnológicos, contractuales y de cadena de suministro.