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Círculo que representa cómo la inclusión financiera y la reducción en el uso de efectivo están interconectados.

Se habla mucho de inclusión financiera. Querer contribuir al acceso a productos y servicios financieros de calidad es un buen comienzo. Sin embargo, el acceso es solo una de las dimensiones de la misma. No debemos olvidarnos de otras como uso, salud y calidad. Si los productos se ponen a disposición, pero luego no se utilizan, entonces no hay tal inclusión.

No debemos olvidar que la inclusión, además de generar un impacto positivo en las personas, ayuda a reducir el uso del efectivo. Y que, de hecho, la reducción del uso de efectivo contribuye a la inclusión: se genera una retroalimentación que, sabiéndola gestionar, puede decantar en resultados positivos tanto para las personas como para las compañías.

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Invisibilidad financiera: el dominio del efectivo como factor de exclusión

No es de extrañar que en regiones como Latinoamérica, donde la informalidad es alta, el uso de los productos financieros sea bajo. Una clara e impactante muestra sobre esto es que según un estudio[1] del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2020 un 80% de la población adulta en Argentina poseía una cuenta de banco, pero encuestando a los ciudadanos, sólo un 48% manifestaba tenerla. Es decir, ¡el 32% tiene una cuenta bancaria y no lo sabe!

El uso de efectivo hace que todos los datos y, en consecuencia, la información que pueda surgir de esos datos, sean invisibles para los proveedores de servicios financieros. Sin un historial financiero, ¿cómo pueden las compañías ofrecer productos que mejoren la calidad de vida de las personas?

Por mencionar un ejemplo, algo deseado por tantos como un préstamo hipotecario para comprar la vivienda propia se vuelve inviable ante la invisibilidad financiera, y esto excluye. Por eso es tan importante reducir el uso del efectivo: reduciendo el uso del efectivo y digitalizando los pagos, las personas pueden ser visibles para el sistema y de esta manera ser, por ejemplo, sujetos de crédito para concretar algo tan básico. Pero no siempre realizable, como lo es adquirir una vivienda propia.

Reducción del uso de efectivo vs el uso de efectivo: efectos en la inclusión financiera.

¿Cómo hacer que la inclusión financiera sea rentable?

Quizás sea momento para replantearnos algunas cosas. Para lograr la inclusión financiera rentable, se necesita:

  • Desde el lado de la demanda, incluir a las personas.
  • Y desde el lado de la oferta, generar mercado.

¿Qué pasaría si en lugar de que los negocios “resuelvan un problema”, se ahondara más, pasando a buscar resolver “la conjunción de problemas entre las partes”?

Inclusión financiera y su relación con el uso de dinero en efectivo en América Latina.

Haciendo confluir dos problemas, uno de cada parte, podríamos ver una mayor rentabilidad en las iniciativas de inclusión financiera, con foco en la reducción del uso del efectivo. Definitivamente, el open banking (banca abierta) y el open finance (finanzas abiertas) se vuelven el medio para tal fin.

Casos de uso donde la reducción del efectivo se tradujo en facturación

Tan solo pensando en la lucha por la reducción del efectivo por parte de las entidades financieras, algunos ejemplos que no necesariamente se pensaron con este objetivo desde el inicio, pero que generaron nuevas fuentes de ingresos son:

  • La implementación del pago interoperable “QR Simple” en Bolivia −operado mediante API− multiplicó por 12 el volumen transaccionado y por 13 la cantidad de transacciones entre 2020 y 2021.[2] Trabajó en la conjunción de la necesidad de abonar/cobrar sin contacto (por parte de los usuarios) y la necesidad impulsar la reducción del uso de efectivo (por parte de las instituciones financieras).

  • El uso de entidades extra bancarias para realizar el cash-in en billeteras virtuales, donde las API cumplen un rol fundamental: En 2021, Ualá reportó la digitalización de USD 394,3 millones solo en Argentina. Ayudó a las personas a, por ejemplo, realizar pagos de suscripciones al exterior, como Netflix, Spotify, etc. Teniendo en cuenta que los pagos internacionales en Argentina están altamente restringidos, la resolución de esta conjunción de problemas no solo es rentable, sino que además incluye realmente a personas que quizás no podrían acceder a este tipo de servicios, a la vez que se reduce el uso de efectivo.

  • La creación de 3,75 millones de cuentas de inversión en Argentina, entre 2018 y 2021, por parte de Mercado Pago en conjunto con BIND y Poincenot. Gracias al open banking y open finance multiplicaron por nueve en ese periodo la cantidad de cuentas de inversión en el país. Se resolvió la necesidad de los usuarios de remunerar la liquidez ante la alta inflación, mientras se colaboraba en la reducción del efectivo. Las cuentas comitentes en Argentina pasaron de 450.000 a 4,2 millones y se incluyó así a las personas en el mercado de capitales.

Iniciativas como estas han contribuido a la reducción sorprendente del uso de efectivo de más del 75% del retail presencial en el 2020, al 46% en el 2022. Sin embargo, queda mucho por hacer, especialmente en mercados como Argentina, Colombia, México y Perú, como se puede apreciar en el siguiente gráfico:

Penetración de cuentas financieras entre población adulta en América Latina: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Como conclusión, podemos decir que al trabajar en resolver ya no un problema, sino ir más allá y focalizarnos en la conjunción de problemas de ambas partes (oferta y demanda), será más viable la rentabilización de la inclusión financiera, lo cual puede potenciarla en un contexto de crisis económica como el que vivimos actualmente a nivel mundial.

La reducción del uso del efectivo es un puntapié inicial clave para tal fin, ya que permite no solo hacerla rentable y sostenible, si no también generar un impacto positivo que se retroalimenta mediante la visibilización de datos hasta ahora desconocidos.

 Vía open banking y open finance, las oportunidades y escalabilidad de la rentabilización de la inclusión financiera −contribuyendo a la reducción del uso de efectivo− es gigantesca dadas las infinitas combinaciones que podemos encontrar en las conjunciones de problemas de compañías y usuarios.

El desafío será identificar y priorizar de manera óptima estas necesidades que convergen, para que las propuestas se traduzcan en productos exitosos que impacten y lleven a realmente ganarle terreno al efectivo.


Fuentes

[1] BID; Deloitte. 2020. Estudio Fintech 2020 – Ecosistema Argentino

[2] Banco Central de Bolivia


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