In Eco-political analysis

John Price
Director general
AMI

Lea el original en inglés aquí.

Si bien el mundo se ve más aterrador a principios de 2024 que en 2023, América Latina definitivamente está más tranquila. El fantasma de que siete populistas de izquierda lideraran las siete economías más importantes de América Latina a principios de 2023 resultó ser menos peligroso de lo que temían los inversionistas. Muchos se sorprendieron al descubrir que las instituciones latinoamericanas son más resilientes de lo que suponían. La pluralidad de los congresos, los poderes judiciales independientes, los acuerdos comerciales y financieros internacionales, y los bancos centrales sólidos contribuyeron a frenar gran parte de los instintos destructivos de los presidentes populistas novatos que tenían asustados a los inversionistas con sus agendas de reformas y gasto.

Como este artículo ayudará a revelar, sigue habiendo mucho de qué preocuparse en esta región, pero también hay mucho qué aplaudir, por ejemplo: una victoria para la democracia en la frágil Guatemala, el avance de la tan necesaria reforma fiscal en Brasil, el regreso de una ideología económica liberal (libertaria) a la región y la probable primera reelección en esta década de un presidente proempresarial (en la República Dominicana).

Siguiendo la tradición, compartimos nuestro análisis de “Lo bueno, lo malo y lo feo” de América Latina en 2024. Para información mas detallada, lo invitamos a revisar los análisis para el sector de energía, logística y pagos en LatAm.

(Clic para agrandar)

Puntaje "Bueno, malo y feo" de América Latina 2024

TENGA EN CUENTA: la comparación a tan grandes rasgos entre economías tiene muy poca utilidad para los inversores. Siempre habrá oportunidades enormes incluso dentro de las economías menos atractivas. Además, un mismo sector pueden enfrentar riesgos diferentes en otros países. La investigación de mercado, cuando se realiza apropiadamente, analiza múltiples variables, como el riesgo regulatorio, político o legal; la competencia y la demanda de los consumidores. De hecho, así es como AMI ayuda a sus clientes, a nivel micro y macro, para mejorar sus oportunidades en América Latina.

Lo excepcional

Guyana

Desesperado por causar una distracción política, Maduro –el presidente de Venezuela– continúa tratando de concretar la reclamación histórica de su nación sobre la región del Esequibo, que incluye aproximadamente el 60% de la actual Guyana, así como la mayor parte de su riqueza energética y mineral. Pocos creen que Washington tolerará cualquier tipo de incursión militar venezolana en Guyana. Esta pequeña nación de menos de un millón de habitantes no sólo es una aliada de Estados Unidos, sino que también alberga la economía energética más excitante del mundo, gracias a las inversiones de Exxon, la tercera empresa más importante de Estados Unidos. La amenaza territorial ha atenuado parte del brillo de Guyana, pero ésta sigue siendo apenas una pequeña mancha en el resplandeciente futuro económico de esta pequeña nación.

Guyana Good Bad Ugly

A medida que se vaya haciendo más lenta la fase de construcción del desarrollo petrolero de Guyana y empiece a consolidarse la producción, el crecimiento económico se “desacelerará” en 2024 para llegar a una expansión anual del 27% (en comparación con un crecimiento anual del 63% en 2022). Ahora que el petróleo está fluyendo, Guyana ofrece oportunidades mucho más allá de la exploración y producción de petróleo. El gasto gubernamental aumentará sustancialmente a medida que se vayan llenando sus arcas, al igual que el gasto privado en infraestructura (puertos, carreteras, refinación, telecomunicaciones) y sectores auxiliares (bienes raíces, finanzas, comercio minorista, por sólo mencionar algunos ejemplos). Como se muestra en la figura siguiente, Guyana sigue batiendo todos los récords. Por esa razón, creamos una sección por separado titulada “Lo excepcional” para que la ocupara este país.

Lo bueno

Brasil

“La ausencia de opciones facilita la toma de decisiones.” Esta frase de Kissinger es un dicho que capta bastante bien la camisa fiscal de once varas en la que se ha metido Brasil. Ante la falta de opciones, Brasil por fin está abordando la simplificación de sus normas fiscales, que posiblemente son las más complejas del mundo. Dado que, en Brasil, todos los niveles de gobierno tienen el derecho de recaudar su propio conjunto de impuestos, los de Brasil como país son un verdadero laberinto. Los impuestos al consumo los recauda el estado donde se origina el producto, no donde se consume, lo que crea palancas económicas perversas en una economía fiscal disfuncional. La cámara de representantes ya aprobó una reforma fiscal sorprendentemente audaz y ahora está enfrentando el escrutinio del Senado, donde residen algunos de los políticos más poderosos y corruptos de Brasil.  Incluso si se diluye, la reforma fiscal será una victoria digna de aplauso para el pragmatismo.

Desde la elección del anterior Presidente Temer en 2016, Brasil ha logrado llevar a cabo una serie de reformas, privatizaciones y ajustes regulatorios favorables para los inversionistas que han mejorado gradualmente tanto la competitividad del país como su atractivo para los inversionistas. El año 2024 también traerá alivio en materia de política monetaria. Tras un aumento agresivo en las tasas dirigido a mitigar la inflación, mismo aumento que avivó la ira del Presidente Lula, el banco central ahora está bajando las tasas de interés a un paso acelerado, con lo cual ha liberado los ahorros nacionales nuevamente para su uso en inversiones productivas, una bendición para el gasto en bienes inmuebles e infraestructura privada. Una cosecha récord de café generará ingresos adicionales en 2024. Ahora que El Niño y el conflicto en Medio Oriente podrían conspirar para generar un aumento en los precios de los alimentos, es probable que se vea beneficiada la vasta producción de alimentos de Brasil. Este ímpetu favorece a Brasil. Esperemos que sus representantes en Brasilia no lo echen a perder.


Chile

Tendría que tomarse una larga secuencia de malas decisiones y que tuviera aun peor suerte para retirar a Chile de nuestra lista de “lo bueno”. La última media década ha sido poco amable para los inversionistas en Chile, pero sigue siendo un país relativamente seguro, aunque menos rentable, para hacer negocios.

Después de un crecimiento de cero en 2023, Chile registrará un crecimiento moderado (1,7%) en 2024, a medida que su banco central vaya bajando las tasas después de vencer su inflación, en gran medida importada, a un muy alto costo. Las altas tasas fueron una anomalía no bienvenida para las empresas chilenas, que habían disfrutado de las tasas más bajas de la región durante dos décadas. Chile es el hogar de un número desproporcionado de empresas multilatinas, en parte debido al dinero barato y abundante que está disponible en sus mercados de capitales y bancos. Las altas tasas que prevalecieron durante 2022 y 2023 produjeron un shock no deseado para la economía chilena.

Después de una mala comunicación en torno al interés del gobierno chileno en sus depósitos de litio (con la consecuente angustia innecesaria que esto causó en los inversionistas), ahora existe un mejor entendimiento mutuo entre legisladores e inversionistas. Mineros de todo el mundo ven a Australia y Chile como las dos jurisdicciones relativamente seguras y capaces de satisfacer las necesidades futuras de cobre y litio, los cuales son necesarios para la transición energética global.


Uruguay

Después de sufrir los estragos de una sequía en 2023, los agricultores uruguayos se recuperarán de manera impresionante en 2024, impulsando así no sólo la producción agrícola de 6% a 8%, sino también la economía en alrededor de 3%. El gobierno de la coalición ha logrado permanecer intacto durante tres años, una tarea nada fácil para el presidente Luis Lacalle Pou del Partido Nacional (PN) de centroderecha. Él aprobó modestas reformas proempresariales, lo que también fue un triunfo en un Uruguay tradicionalmente de centroizquierda que se parece más a una democracia nórdica que a cualquier otro gobierno de las Américas.

Durante décadas, Uruguay ha estado atrapado en el Mercosur, el tratado comercial sudamericano que no sólo protege su relevancia económica, sino que también la frena. El presidente Lacalle Pou quiere negociar tratados bilaterales con otros países como Estados Unidos, la Unión Europea e incluso China, pero no ha recibido el permiso de sus hermanos mayores Brasil y Argentina para hacerlo. La llegada al poder de Milei en Argentina cambia la narrativa del libre comercio. Ahora que Uruguay tendrá elecciones en octubre de 2024, lo que significa que el mandato de Lacalle terminará en marzo de 2025, es posible que Uruguay tenga que esperar un poco más para poder salirse del arenero del Mercosur. Si Milei tiene éxito, hará más que romper las cadenas del Mercosur para Uruguay. Poco después de que la candidatura de Milei cobrara fuerza, se formó el primer partido libertario de Uruguay, lo que a su vez produjo un cambio en la conversación política de la democracia más sana de América Latina. Uruguay enfrenta algunas decisiones difíciles en cuanto a sus políticas, ahora que una de las poblaciones de mayor edad de América Latina contabilice su generosa combinación de beneficios sociales que pronto serán inasequibles. Las reformas de Lacalle fueron los primeros pasos necesarios. Esperemos que esto venga seguido de la adopción de más políticas proempresariales.

Lo malo

México

Ahora que AMLO está en el último año de su mandato, se ha esfumado toda fachada de integridad y competencia en materia de gobernanza y ha dejado al descubierto a un autócrata ideológicamente quebrado, incapaz de escuchar, que está tratando desesperadamente de “hacer que México vuelva a ser grande” con políticas y tácticas que recuerdan el horrendo pasado antidemocrático del PRI en este país.

Pese a las mayorías partidistas que desafían las tendencias en ambas cámaras de gobierno, AMLO ha hecho menos daño del que podría haber causado. Tanto el Banco Central de México como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y el (apenas) independiente poder judicial han desempeñado un papel en el control de la politiquería visceral de un líder que carga con un enorme resentimiento después de que se le negó la victoria electoral (sí, probablemente ganó) en 2006. Incapaz de lograr un cambio en la economía mexicana (incluso se inventó un nombre para ella: 4T) con políticas mal diseñadas y ejecutadas, AMLO dedicó todos sus esfuerzos a crear una nueva fuerza política (el partido Morena) a su imagen y semejanza, con la esperanza de que continuara con su legado después de que se retire en diciembre de 2024. Saqueó el Fondo Minero, torció brazos y forjó alianzas para que pudiera financiar a candidatos viables de Morena en todos los estados mexicanos. En menos de seis años, AMLO construyó un nuevo partido político hegemónico, haciendo uso de las habilidades de un apparátchik de la vieja escuela del PRI. Ese será su legado.

Afortunadamente para los mexicanos, su economía opera con dos cilindros: la economía nacional y la economía del TLCAN. Los seis años de AMLO le han hecho mucho daño a la primera. La deslocalización cercana (nearshoring) ha hecho maravillas para la segunda. La economía interna de México se ha contraído en términos reales desde que AMLO entró al poder en 2018, pero gracias al nearshoring y al comercio, el crecimiento económico en general ha sido modestamente positivo. En años venideros se reflexionará sobre lo que México podría haber logrado en la era del nearshoring con un líder más moderno al mando.


Bolivia

Pocos se han dado cuenta del hecho de que Bolivia va en camino hacia una crisis monetaria este año. Los informes del banco central sobre las reservas en moneda extranjera son, en el mejor de los casos, poco congruentes. En diciembre de 2023, ascendían a aproximadamente USD 1.700 millones, apenas por encima del mínimo obligatorio de USD 1.300 millones. La compra de dólares está restringida. El tipo de cambio del boliviano es aproximadamente 20% más barato en el mercado negro que el tipo de cambio oficial. La moneda referenciada de Bolivia, la cual ha estado vigente desde hace casi 15 años, al principio parecía ser una política sostenible, respaldada por la producción y exportación masiva de gas natural. La vinculación monetaria, introducida por el entonces Ministro de Finanzas y actual Presidente, Luis Arce, le dio estabilidad a una nación políticamente volátil. Pero la nacionalización del sector del gas y su posterior abandono, corrupción y falta de inversión han conducido a una caída en las exportaciones de gas de Bolivia. Al mismo tiempo, los bolivianos son adictos a la gasolina importada y subsidiada. Con el paso del tiempo, los saludables superávits comerciales se convirtieron en peligrosos déficits comerciales.

Bolivia flag with a human face

La política que avaló la legitimidad política del Presidente Arce es crucial para su supervivencia como líder del único partido dominante de Bolivia, el MAS. Pero ha vuelto un viejo alguacil, Evo Morales, apostando a que la vinculación monetaria no sobrevivirá hasta las elecciones de octubre de 2025, y es probable que tenga razón. Si la moneda aguanta, Arce ganará. Si se produce una devaluación desordenada, ganará Evo.

Bolivia debería tener muchas opciones para mantener su vínculo monetario en operación durante otros 18 meses más, pero la política le sigue metiendo el pie. Bolivia disfruta de una deuda externa baja, pero necesita una mayoría legislativa para asumir más deuda, bloqueada por los miembros del Congreso que le son leales a Evo. El recorte de los subsidios a la gasolina provocaría disturbios, ya que los trabajadores bolivianos todavía se están tratando de recuperar de los picos máximos que se registraron en la inflación durante 2022 y 2023. Las medidas al estilo empresa a empresa (B2B) como obligar a los bancos a mantener más moneda local, pedir a los exportadores que mantengan más ingresos en el país, etc.,  son políticamente más viables, pero también pueden desencadenar una fuga de capitales entre los mayores tenedores de dólares estadounidenses del país. La fealdad del enfrentamiento político entre Evo y Arce sólo sirve para complicar la delicada coyuntura monetaria en la que se encuentra Bolivia.


Trinidad y Tobago

Si hay una nación que esté apoyando una victoria demócrata en las elecciones de 2024, es Trinidad y Tobago. La reciente decisión del Presidente Biden de suspender la construcción de terminales adicionales para la exportación de gas natural licuado (GNL) es una bendición para Trinidad. La economía de esta nación insular depende en gran medida de su industria del gas natural y de su capacidad para exportar GNL y convertirlo en subproductos.

Trinidad and Tobago flag with human face

Durante años, el gas natural estadounidense (uno de los más baratos del mundo) estuvo atrapado dentro del territorio continental de Estados Unidos debido a la falta de terminales de exportación. El Presidente Obama cedió ante las grandes empresas químicas de Estados Unidos que cabildearon para que se siguiera dejando atrapado el gas y, a cambio, estas empresas financiaron la construcción de enormes plantas químicas en estados clave durante el período de alto desempleo posterior a la crisis financiera. El Presidente Trump puso fin a esa moratoria, se construyeron terminales de exportación y el GNL estadounidense inundó los mercados globales, con lo que incluso se satisfizo aproximadamente el 60% del déficit creado por las sanciones impuestas al gas ruso por parte de Europa occidental.

El repunte económico más reciente de Trinidad viene montado en la ola de esperanza de que puedan reemplazar parte del gas estadounidense que no llegue a Europa, así como el papel que desempeñará cuando el petróleo comience nuevamente a fluir de Venezuela a Estados Unidos (y otros países). Pero estas expectativas se están desvaneciendo día a día. El Presidente Maduro de Venezuela ha desperdiciado la poca buena voluntad que había conseguido ganar en Washington y Donald Trump tiene las mismas posibilidades de retomar la Casa Blanca, lo que nuevamente abriría el flujo de gas natural desde Estados Unidos.

Lo feo

Venezuela

Juan González –Asistente Especial del Presidente Biden y Director Sénior del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental– se retirará de su puesto a mediados de marzo de 2024. Su renuncia probablemente marcará un cambio en la forma en que Washington DC piensa sobre Venezuela y la confiabilidad del Presidente Maduro como socio. González jugó un papel decisivo en el diseño del acercamiento entre Washington y Venezuela, en lo que ahora parecería ser una iniciativa sorprendentemente ingenua por parte de los estadounidenses.

Venezuela flag with human face

Venezuela estaba lista para agregar USD 500 millones en ganancias mensuales a sus exportaciones repentinamente legales de petróleo a Estados Unidos (en lugar de aceptar grandes descuentos para venderlo en el mercado negro). El acuerdo podría haber allanado el camino para retirar las sanciones impuestas a funcionarios venezolanos corruptos y darle nueva vida a la reputación de altos funcionarios de Caracas cuyo dinero y gente están atrapados dentro de su propio país. Sin embargo, Maduro ha desperdiciado toda la buena voluntad que le han brindado los estadounidenses. Ha demostrado ser igualmente ingenuo en su evaluación de la fuerza de voluntad de la administración de Biden para revertir el levantamiento de las sanciones, al pensar que los precios más bajos del gas y un año electoral de distracciones pesarían más que la necesidad de obligar a Venezuela a cumplir con su parte del trato.

Pero Venezuela sí importa en un año electoral en Estados Unidos, específicamente en Florida, el mayor de los estados determinantes en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Aunque muchos venezolanos que residen en Estados Unidos bajo estatus de refugiados políticos aún no pueden votar, su difícil situación aviva los recuerdos y la determinación de otros electores de la diáspora que emigraron de naciones gobernadas autocráticamente como Cuba, El Salvador y Nicaragua, así como de países que han sufrido el impacto de guerras civiles como Colombia y Perú. Biden perdió en el estado de Florida en 2020 en parte porque sus asesores subestimaron la importancia política de los emigrados venezolanos y los horrores que dejaron atrás.  Si finalmente se aprende esa lección con la salida de Juan González, entonces Biden cerrará los libros sobre Maduro y abandonará el controvertido acuerdo de Barbados.


Ecuador

Hace no mucho tiempo, Ecuador era uno de los países más seguros de América del Sur, uno de los favoritos entre los jubilados extranjeros de Estados Unidos, Canadá y Europa occidental, atraídos por su clima envidiable, su gente cálida y su estabilidad cimentada en dólares. En 2024, Ecuador se está tambaleando a causa de una serie de ataques descarados por parte de grupos de crimen organizado, cuyo meteórico ascenso ha tomado a casi todos por sorpresa.

Una década de gasto agresivo por parte del ex Presidente Correa, parte del cual se utilizó para construir infraestructura vital, se financió con préstamos respaldados por las futuras exportaciones de petróleo de Ecuador. Al hipotecar la economía, Correa le puso una camisa de fuerza a la capacidad para crecer de Ecuador. Además, la salida de Correa, un fuerte personaje fuerte político por derecho propio, abrió una caja de Pandora de descontento que condujo a la fragmentación política y al surgimiento del principal partido indígena de América Latina conocido como el movimiento de unidad plurinacional Pachakutik. Su ascenso reflejó un sentimiento generalizado a favor del medio ambiente entre los electores ecuatorianos que ha obstaculizado tanto la expansión de la exploración petrolera en la región del Amazonas como la inversión en la impresionante riqueza geológica de Ecuador, la cual incluso podría rivalizar con la de Perú. Ni siquiera un exbanquero, Guillermo Lasso, quien asumió la presidencia en 2021, fue capaz de atraer mucha inversión extranjera en un contexto político como este.

La elección del joven Daniel Noboa –miembro de la familia empresarial más famosa de Ecuador– despertó un renovado interés de los inversionistas en una nación bendecida con recursos. Pero seis semanas después de que Noboa asumiera el cargo, la violencia sacudió a Ecuador (el 7 de enero de 2024) cuando escaparon de la cárcel dos líderes de pandillas, estallaron motines simultáneamente en varias prisiones, explotaron bombas en diversas ciudades y hombres enmascarados irrumpieron en una transmisión televisiva. Diez días después asesinaron al fiscal principal asignado a investigar el caso. Noboa, que en aquél entonces tenía la esperanza de contar con un período de luna de miel para promover las oportunidades de inversión de su país, tuvo que darle un giro a su foco de atención para centrarlo en la seguridad, potencialmente imitando las acciones de Bukele en El Salvador. Ha comenzado un nuevo capítulo feo en Ecuador y es posible que tenga que pasar algo de tiempo antes de que los turistas e inversionistas regresen.


Argentina

Muchos aplauden la audacia y la convicción del Presidente Milei por el propósito que se ha fijado de exorcizar a Argentina de sus demonios peronistas. A las pocas semanas de asumir el cargo, el equipo de Milei, conformado por una impresionante lista de veteranos políticos de centroderecha, preparó un paquete legislativo con más de 600 cláusulas de reforma y un decreto presidencial con más de 300 otros cambios. Sin embargo, ya para mediados de febrero, la fea realidad de la política argentina se había hecho evidente. No se aprobó el paquete general de reformas legislativas y algunos de los decretos más importantes se enfrentaron a resistencia legal. Ahora comienza la guerra política de desgaste contra el peronismo que permea al Congreso, los tribunales y los militantes sindicatos públicos de Argentina. Los frentes de batalla de Argentina no son menos dramáticos que los de Margaret Thatcher en el Reino Unido en 1980, cuando la “Dama de Hierro” se enfrentó al socialismo británico en un terrible duelo a muerte.

Es demasiado pronto para decir quién ganará las muchas batallas que aún están por librarse, pero incluso los más optimistas aceptan el hecho de que 2024 será una pérdida para la economía del país. El poder adquisitivo de Argentina se colapsará conforme el gobierno reduzca los subsidios, debilite la moneda y despida a miles de personas en un esfuerzo por rescatar fiscalmente al país. Llevará tiempo atraer a los inversionistas escépticos. Mientras el país sigue en espera de un repunte, que con suerte se verá en 2025, primero empeorarán por mucho las cosas para las clases media y trabajadora de Argentina.

Así como Gran Bretaña se convirtió en una economía mucho más fuerte después de varios años del malestar generalizado de Thatcher, Argentina también puede lograrlo. El tiempo nos dirá si los argentinos tienen el mismo nivel de coraje que sus viejos rivales, los británicos. Todos esperamos que así sea.

Próximos pasos

Contáctenos para obtener más información sobre la forma en que los 30 años de experiencia de AMI en proporcionar inteligencia de mercado estratégica pueden ayudar a su empresa a navegar las aguas en 2024 y años posteriores. En AMI brindamos orientación estratégica y claridad basada en datos para una amplia gama de industrias y objetivos empresariales, lo que incluye la evaluación comparativa de oportunidades, riesgo político, riesgo económico, inteligencia competitiva y estudios de investigación sobre socios, entre muchas cosas más.

Recommended Posts