In Payments

Este año hay mucho que celebrar en el área de pagos de Latinoamérica: el inicio de los pagos en tiempo real, comisiones más bajas, mejores servicios y la expansión continua de los neobancos (montados en la ola de éxito de Nubank), por nombrar sólo algunos ejemplos. Pero la industria sigue enfrentando diversos retos, por ejemplo, leyes de tecnología financiera ambiguas en algunos países o inexistentes en otros, lo que siembra incertidumbre: –la ruina de inversionistas e innovadores. Además, la obstinada popularidad del efectivo sigue frenando el avance de los pagos digitales y la inclusión financiera.

Lo bueno

Un acontecimiento positivo clave es el inicio de los pagos en tiempo real (PTR). En Brasil, el Banco Central está desarrollando un marco regulatorio para habilitar totalmente los pagos interoperables en tiempo real. Potencialmente, esto podría hacer que se vuelvan interoperables un poco más de una decena de aplicaciones de pagos entre particulares (P2P) y de pagos en tiempo real. Los reguladores brasileños anunciaron que a fines de 2020 comenzará un programa piloto, aunque muchos de los actores de la industria sienten que el primer trimestre de 2021 es una fecha de lanzamiento más realista. Las ventajas de los pagos en tiempo real incluyen la eliminación de intermediarios, menores costos y un mejor nivel de servicio para consumidores y comerciantes. Esto también significa que las redes de tarjetas y los bancos perderán las cuotas de intercambio, de modo que los PTR son tanto una oportunidad disruptiva para algunos, como una amenaza para las entidades tradicionales.

A fines de 2019, el Banco Central de México lanzó CoDi (Cobro Directo), una interfaz de usuario basada en la infraestructura de pagos en tiempo real del banco llamada Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI). CoDi es un servicio gratuito tanto para usuarios como para comerciantes, cuyo objetivo es aumentar la inclusión financiera y reducir el uso de efectivo. Si bien todavía no hay muchos datos disponibles para confirmar su tasa de éxito o la tasa de adopción, ya quedaron tendidos los rieles y en 2020 deberemos ver un aumento en la adopción. En Perú, una empresa que construye infraestructuras y aplicaciones de pagos en tiempo real llamada Vocalink está trabajando con la cámara de compensación local para implementar pagos en tiempo real realizados a través de la cámara de compensación automatizada (ACH por sus siglas en inglés). En Colombia, los pagos por ACH en tiempo real se lanzaron en el cuarto trimestre de 2019 y ya se han integrado varias billeteras, entre ellas Nequi (una billetera digital creada por BanColombia) y Movii, una plataforma de billetera móvil lanzada en Colombia en 2018.

La tendencia hacia una digitalización cada vez mayor en los pagos se ejemplifica con el éxito continuo de los neobancos (bancos o empresas de tecnología financiera o fintech que ofrecen una experiencia 100% en línea) en los principales mercados de Latinoamérica. En Brasil, hay más de una decena de neobancos, donde Nubank es la estrella con más de 20 millones de clientes y una expansión a México y Argentina. Pero muchos otros están apareciendo en la escena, incluidos los neobancos europeos que están debutando en Latinoamérica: Revolut y N26. Para los consumidores, estos neobancos ofrecen diversos beneficios, tales como:

  • Una cuenta en línea gratuita
  • Aplicaciones fáciles de usar
  • Tarjetas de crédito gratuitas (en muchos casos, aunque no en todos)
  • Comisiones bajas

Para competir, los bancos tradicionales están ofreciendo sus propias opciones de banca móvil, como Iti de Banco Itaú y Yape de Banco de Crédito del Perú, una plataforma P2P líder que se está abriendo a clientes de otros bancos. Para los consumidores, nunca antes han existido tantas opciones, junto con tanta competencia, una banca tan amigable para el usuario y comisiones tan bajas.

Lo malo

La regulación de la tecnología financiera sigue siendo poco clara en varios países de Latinoamérica y demasiado restrictiva en otros. Esta ambigüedad perjudica la confianza de los inversionistas y desacelera el desarrollo de la industria.

En México, la ley de tecnología financiera se aprobó en 2018, se implementó en 2019 y pronto comenzará la aplicación de las nuevas reglas que rigen a esta industria naciente. Ochenta y cinco empresas solicitaron su regulación conforme a esta ley y la mayoría de las aprobaciones se anunciarán para marzo de 2020. Recientemente se anunció la primera fintech regulada: Bitso, una empresa de envíos de dinero basados en criptomonedas. Si bien muchos respaldan la ley de tecnología financiera, aún no se publican muchas de sus disposiciones (como requisitos de capital y otras leyes secundarias), lo cual genera demasiada incertidumbre como para que algunas empresas se animen a presentar una solicitud. Si bien con esta ley se pretende eliminar a las compañías que están mal preparadas para operar en el sistema financiero, a otros les parece demasiado restrictiva. Los expertos estiman que a una fintech le costará más de US$200.000 dólares cumplir con la ley. PayPal optó por no cumplir con la ley y, por lo tanto, eliminó su producto de billetera en México.

En Argentina, el Banco Central anunció una regulación en enero de 2020 que establece que todos los fondos capturados por una billetera digital o un proveedor de servicios de pago deben ser líquidos y permanecer depositados en un banco regulado en todo momento. Esto limita la capacidad de las fintechs para usar los fondos de los clientes como lo haría un banco: para el apalancamiento y para garantizar el flujo de efectivo, o para potencialmente empezar a ofrecer préstamos. En Chile y Perú, el problema al que se enfrentan las fintechs es la falta absoluta de regulaciones para este tipo de empresas.

Lo feo

El elefante en la cristalería de la industria de pagos de Latinoamérica siempre ha sido y seguirá siendo la resiliencia del efectivo. En 2018, $1,5 mil millones de dólares del gasto total en comercios minoristas se pagó en efectivo, lo que representa el 70% del mercado formal. Cuando agregamos a la mezcla al mercado minorista informal (donde todo se paga en efectivo), el efectivo pasa a representar casi el 80% del comercio minorista total.

Las tarjetas sin contacto han ayudado a reducir el importe promedio por transacción (lo que sugiere que podrían estar canibalizando algunas transacciones en efectivo) y cada vez hay una mayor disponibilidad de opciones de pago con códigos QR y otras opciones digitales para pagar. Sin embargo, más del 50% de los consumidores urbanos encuestados en Latinoamérica siguen prefiriendo usar el efectivo para pagar sus compras cotidianas. De hecho, en México, los datos de los consumidores indican que el efectivo sigue siendo el medio de pago preferido para el 21% de los compradores en tiendas de comercio electrónico. Los líderes digitales como Rappi y Uber atienden en gran medida a la población de alto poder adquisitivo que tiene tarjetas de crédito. Sus esfuerzos dirigidos a la adquisición de clientes aún no se han centrado seriamente en la población infrabancarizada.

Hasta que se permita a la industria de fintech materializar su potencial, la industria bancaria y de pagos ya establecida seguirá limitando su alcance al 20% de las transacciones de comercio minorista. Las empresas tradicionales (bancos y redes de tarjetas) cuyos giros de negocios están bajo amenaza por la innovación de las fintechs tendrán dificultades para competir con estas nuevas y ágiles compañías. Desde un punto de vista más realista, los actores tradicionales tendrán ya sea que colaborar con fintechs, o bien, adquirirlas, para absorber su ADN innovador.

Para ganar la guerra contra el efectivo, es necesario que se cuente con una industria de tecnología financiera saludable. Algunos sospechan que los grandes bancos han trabajado detrás de bambalinas en mercados clave para frenar el desarrollo de regulaciones claras en materia de tecnología financiera. Es un poco como si Walmart cabildeara en contra del comercio electrónico. Podría funcionar durante uno o dos años, pero con el tiempo, al igual que lo que está haciendo Walmart en el comercio electrónico omnicanal, la industria de pagos establecida tendrá que unirse a —si no es que liderar— la revolución disruptiva que ya se está desarrollando en el sector de pagos. En lugar de luchar por una participación de mercado del 20%, la industria necesita trabajar junta para ir por el 100%. Hasta que eso suceda, el efectivo seguirá siendo el rey.



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