In Payments

Con toda probabilidad, una intensa competencia y retos disruptivos serán los acontecimientos clave que tendrán lugar en el sector de pagos de América Latina durante 2019. Sin embargo, si estos serán buenos, malos o feos, dependerá de su propia perspectiva como empresa. Para los consumidores, estos acontecimientos deberán ser favorables en general; son otros factores fuera de América Latina los que podrían tener consecuencias negativas para varios consumidores.

Lo bueno

Son dos las tecnologías principales para pagos en tienda que estarán compitiendo por la preferencia y el bolsillo de los consumidores latinoamericanos durante 2019: las tarjetas sin contacto y los códigos QR de redes de circuito cerrado.

Las tarjetas sin contacto utilizan lo que se conoce como comunicación de campo cercano (near-field communication o NFC), que elimina la necesidad de deslizar o insertar una tarjeta con un chip en una terminal. Para los consumidores, son fáciles de usar y sólo requieren que se pase rápidamente cerca de una terminal POS habilitada para transacciones sin contacto. Para las instituciones financieras, las tarjetas sin contacto podrían posibilitar su acceso a un total de casi $1 billón de dólares en efectivo que se gasta en compras minoristas en la región. Otra ventaja es que la tecnología sin contacto promueve tanto los pagos interoperables como el gasto transfronterizo.

Los mandatos en materia de tarjetas sin contacto que han emitido Visa, MasterCard y American Express entrarán en vigor este año, lo que obligará a los bancos de América Latina a emitir tarjetas sin contacto en lugar de tarjetas de contacto con chip o banda magnética. Esto deberá conducir a un aumento sustancial en la penetración de las transacciones sin contacto desde su bajo nivel actual de menos del 1%. Además, ha habido casos de uso muy convincentes en los que se han probado las tarjetas sin contacto en el mercado, incluida la exitosa iniciativa de PriceSmart en Costa Rica. (Si desea conocer información más detallada, haga clic aquí para consultar un whitepaper que hemos escrito en el que se analizan a fondo las tarjetas sin contacto).

Sin embargo, los pagos móviles con códigos QR también están ganando terreno en la región: MercadoPago tuvo un lanzamiento exitoso en Argentina y el Banco Central de México también está preparando su propia iniciativa con códigos QR llamada Cobro SPEI. Además, Tencent de China –los propietarios del famoso WeChat y la exitosa red de pago con códigos QR– recientemente invirtió $180 millones de dólares en la empresa brasileña de tecnología financiera (fintech) llamada Nubank.

Los pagos con códigos QR tienen un mayor potencial para promover más que tan sólo la tecnología sin contacto, la cual depende de que los consumidores tengan tarjetas de crédito o débito. Debido a que muchas plataformas de códigos QR funcionan como cuentas de valor almacenado en sí, los consumidores no necesariamente tienen que tener cuentas bancarias o tarjetas de crédito para hacer pagos móviles con códigos QR.

Además de este duelo entre tecnologías competidoras, el panorama para 2019 de los pagos en América Latina también deberá observar un desplazamiento cada vez mayor hacia un modelo a demanda, impulsado por aplicaciones.  Los consumidores latinoamericanos están utilizando cada vez más sus teléfonos móviles como canales transaccionales, a medida que las aplicaciones han ido ganado muchísimo terreno en las rutinas diarias. Si bien no es exactamente una novedad que las aplicaciones de transporte como Uber, Cabify y Easy Taxi son populares en América Latina, los consumidores de la región también están utilizando aplicaciones para otros servicios, como entregas a domicilio a demanda (Rappi), entrega a domicilio de alimentos preparados en restaurantes (Glovo), recargas digitales (RecargaPay) y entrega a domicilio de productos de supermercado (Cornershop).

Lo malo

Tanto las tecnologías competidoras como el mayor uso de aplicaciones móviles y el crecimiento de los mercados móviles tienen sus desventajas.

Si los pagos móviles con códigos QR logran vencer a las tarjetas sin contacto, podrían terminar succionando dinero del sistema bancario de América Latina al ofrecer tasas de interés más altas para los depósitos de fondos en sus sistemas de circuito cerrado y luego cobrar para retirarlos. Además, los sistemas de circuito cerrado basados​ en códigos QR podrían hacer que el sistema de punto de venta (point of sale o POS) se vuelva obsoleto.

Por el otro lado, si triunfan las tarjetas sin contacto, aunque podrían captar parte del efectivo que se utiliza para hacer pagos minoristas en América Latina, no hacen mucho por abordar la inclusión financiera en la región: su expansión no necesariamente será útil para la población no bancarizada o para el grupo cada vez mayor de consumidores móviles, dado que la mayoría de los teléfonos inteligentes de la región no están habilitados para NFC.

Si bien el crecimiento de los mercados móviles debiera ser bueno para los consumidores latinoamericanos en 2019, podría hacer que las cosas sean más difíciles para las marcas. Los mercados móviles tienden a desdibujar las líneas que separan al reino físico del reino digital al grado en que los consumidores recuerdan la aplicación, pero no la marca. En otras palabras, las personas pueden llegar a ver la aplicación como la fuente principal de los bienes o servicios, olvidándose de las empresas que están detrás de las mismas. Como resultado, los comerciantes ya están sintiendo la presión de los mercados móviles, algo que probablemente tuvo algo que ver con la adquisición de Cornershop por parte de Walmart y la compra de Linio por parte de Falabella. Los movimientos como estos pueden ayudar a las marcas a evitar que los consumidores las olviden, pero no hay duda de que corren el riesgo de verse eclipsadas por las nuevas empresas digitales en el mercado móvil.

Lo feo

Si bien las tecnologías y los mercados móviles competidores tienen sus desventajas, ninguno de ellos necesariamente conducirá a resultados que los expertos en pagos considerarían “feos”, que más bien estarían reservados para problemas de índole sistémica. Si bien en 2018 existía la inquietud de que Amazon y Alibaba afectaran negativamente a las marcas de tiendas físicas y de comercio electrónico locales como MercadoLibre, las cifras actuales no parecen respaldar esto. Por ejemplo, los resultados al tercer trimestre de 2018 de MercadoLibre mostraron un aumento del 58,3% en los ingresos netos sobre una base cambiaria neutral. Si bien Linio se vendió a Falabella, esta fue una adquisición estratégica para ingresar al mercado mexicano y, de hecho, la comercializadora chilena vio un aumento del 22% en sus ventas en línea durante el tercer trimestre de 2018, para terminar dicho periodo con un total de $32 millones de dólares en ventas.

En términos más generales, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) pronostica un crecimiento del 1,8% para América Latina en 2019, que representa una mejora notable respecto del crecimiento estimado del 1,3% en 2018. Otras proyecciones son aún más optimistas (2,1% de Fitch Ratings, 2,2% de Standard & Poor’s). Como tal, ninguno de los acontecimientos actuales ni de las tendencias macroeconómicas en el ámbito de los pagos sugiere que exista el potencial de que se registren resultados altamente negativos para América Latina dentro de este sector.

Próximos pasos

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