In Logistics

Si bien el crecimiento del comercio electrónico y el aumento de la digitalización que se prevén para el 2021 en América Latina ofrecerán beneficios para la industria de la logística (a través de una mayor demanda y mejores eficiencias operativas), también se avecinan retos importantes. Tanto las dificultades en la distribución de la vacuna contra el COVID en América Latina (debido tanto a la orografía como a una infraestructura deficiente) y otras cuestiones problemáticas relativas a la seguridad (que van desde el secuestro hasta la falsificación de dosis de vacunas) podrían hacer de 2021 un año altamente costoso para los operadores de servicios logísticos de la región.

Lo bueno

La pandemia de COVID disparó la demanda de comercio electrónico durante los períodos de confinamiento e introdujo a millones de latinoamericanos al comercio digital. Con todos estos nuevos clientes y la continua digitalización de los pagos en América Latina, en 2021 veremos una demanda adicional de servicios logísticos, incluidos espacios de almacenamiento no tradicionales y el crecimiento tanto de mercados en línea que ofrezcan entregas de última milla como de empresas de distribución que puedan ofrecer servicios flexibles a demanda.

Debido a las tasas de crecimiento que prevén los comerciantes electrónicos de América Latina para 2021 (más del 35%, según un análisis de AMI), anticipamos una dependencia aún mayor por parte de los comerciantes electrónicos en terceros proveedores de servicios de logística (3PL) para la gestión de sus necesidades de inventario y envíos. Entre las nuevas estrategias que AMI identificó en sus conversaciones con vendedores en línea y proveedores de servicios de logística, encontramos un mayor uso de locales retail infrautilizados en centros comerciales. Algunos mercados como Brasil, México, Perú y Colombia están posicionados para manejar más pedidos de comercio electrónico de lo que estaban al inicio de la pandemia, lo que significa que están colocados para sostener la ola de COVID-19 en 2021 gracias a inversiones en tecnología e infraestructura de logística (TMS, WMS, devoluciones y logística inversa). Las categorías que realizan un volumen relativamente bajo de ventas por comercio electrónico —que incluyen alimentos frescos, comestibles y bebidas alcohólicas— seguirán desplazándose hacia las ventas en línea después de la pandemia de COVID. El cambio hacia las ventas en línea en estas categorías conducirá a un aumento en el número de microcentros de cumplimiento de pedidos, en la recolección de pedidos afuera de la tienda física (curb-side pickup) y en los servicios de entrega automatizados, conforme los supermercados sigan buscando formas de bajar los costos asociados a mayores ventas en línea. Esto significa mayores ingresos para los operadores de servicios logísticos que ofrezcan soluciones de  logística de valor agregado hechas a la medida de los clientes de comercio electrónico que necesitan apoyo externo para lograr mantenerse a la par de la creciente demanda. 

Lo malo

México, Costa Rica y Chile fueron los primeros países de América Latina en iniciar sus respectivas campañas de vacunación en diciembre de 2020. Para una población de aproximadamente 500 millones de personas que necesitan vacunarse en la región, América Latina requerirá entre 250 y 300 millones de dosis —si consideramos el escenario más conservador— durante la primera fase de vacunación, algo que requerirá de operaciones logísticas masivas a una escala nunca antes vista. Los principales obstáculos para conseguir vacunar a un porcentaje significativo de la población incluyen la limitada capacidad de América Latina para producir vacunas a nivel local, junto con bajos presupuestos para adquirir dosis importadas y retos logísticos para la distribución y el almacenamiento de las vacunas, algunas de las cuales requieren de almacenamiento ultra frío.

Todos los países latinoamericanos se enfrentarán a retos burocráticos de última milla y limitaciones de la cadena de frío durante el despliegue de la vacuna. Estos factores apoyan nuestra opinión de que la vacunación de los grupos vulnerables no se completará durante 2021, a la vez que la población general no comenzará a recibir la vacuna sino hasta cuando menos 2022 (con la excepción de Chile) y este programa de vacunación no se completará antes de 2023. Esta situación retrasará la recuperación económica de la región y causará caídas en los pronósticos de crecimiento del PIB de cuando menos 1% para finales de 2021. Anticipamos que los gobiernos populistas negarán su responsabilidad en los retrasos en las campañas de vacunación y que, en vez, culparán a los operadores de servicios logísticos, lo que podría repercutir en la reputación e imagen de marca de aquellas empresas que tengan experiencia o recursos limitados para hacer frente a la mala prensa.

El pasado mes de diciembre de 2020, Carlos Neuhaus —el empresario designado por el gobierno peruano para supervisar la distribución de la vacuna— comentó lo siguiente: “La vacuna de Pfizer es más fácil de distribuir en Lima y las grandes ciudades, pero las otras vacunas se deben enviar a localidades más complicadas” debido a la limitada infraestructura de cámaras de refrigeración y a la accidentada topografía andina. Este factor retrasará el número de personas vacunadas en los primeros seis meses en las ciudades de segundo y tercer nivel. Además, es probable que aumenten los costos operativos de las empresas de logística que distribuyen la vacuna a lugares remotos que cuentan con un suministro eléctrico poco confiable, ya que se necesitarán inversiones o asociaciones con empresas que operan en otras industrias (por ejemplo, la industria alimentaria) para crear planes de contingencia a fin de poder atender esas localidades.

En la región no abundan los camiones con refrigeración y congelación que puedan transportar vacunas. Además, el hecho de que estos camiones también tienen que transportar también carne, pescados y mariscos, y muchos otros alimentos y medicamentos, como la insulina, dificulta aún más la distribución. Aparte de que no hay muchos, estos camiones también ya son viejos: en toda América Latina, más del 50% de la flota y los equipos de camiones con refrigeración tienen más de 12 años de antigüedad. Por ende, los sistemas de la cadena de frío en América Latina no están en condiciones de asumir un reto tan grande en tan poco tiempo. Estos factores tendrán un impacto directo en la capacidad de más de la mitad de los actores de la industria de logística para cumplir con los requisitos de servicio e infraestructura que necesitan los gobiernos para distribuir la vacuna. Prevemos que sólo un número limitado de actores competitivos de la industria de logística podrán cumplir con los rigurosos requisitos impuestos a discreción por los gobiernos para participar en las licitaciones de estos contratos, lo que le abrirá la puerta a la corrupción y al nepotismo.

Lo feo

El número creciente de robos de carga y de amenazas a la seguridad personal (de los conductores) —sobre todo en México, América Central y partes de América del Sur— ha causado incrementos importantes en las primas de seguros y en los costos generales de servicios logísticos, a medida que la pandemia ha impulsado las tasas de desempleo y delincuencia en toda la región.  Dado que la vacuna es uno de los productos más valiosos que se distribuirán en 2021, las amenazas a la seguridad ocupan el primer lugar en la lista de prioridades de los actores de la industria de logística. Las empresas farmacéuticas y de servicios logísticos han comenzado a emplear escoltas militares en la última milla en un intento por evitar ataques por parte del crimen organizado contra camiones y centros de distribución. En México, por ejemplo, DHL se asoció con el ejército para proteger sus operaciones de última milla. En Centroamérica y Sudamérica prevemos que las escoltas se asignarán solamente a los grandes envíos, lo que significa que los actores de la industria de logística tendrán que cubrir por su propia cuenta el costo de servicios de seguridad para la mayoría de sus envíos, lo que le agregará otro nivel de complejidad a la distribución de vacunas. Es probable que a algunos de los grupos más sofisticados del crimen organizado que tienen vínculos con los gobiernos de países como México, Colombia y El Salvador se les ponga sobre aviso para que puedan asaltar envíos de vacunas que no cuenten con una escolta de seguridad, lo que a su vez afectará a las empresas de logística y hará que se disparen los costos de servicios de seguridad en algunos mercados.

Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), en América Latina es más preocupante la probabilidad de que haya adulteración de vacunas, producción de dosis falsificadas e incluso intentos de causar disrupciones en la distribución, dada la mayor tasa de delincuencia que existe en comparación con otras regiones del mundo. A las empresas de logística no sólo se les asignará la responsabilidad de entregar dosis rápidamente, sino que también tendrán que hacerse cargo de salvaguardar la integridad de las vacunas mediante el uso de herramientas tecnológicas para monitorear y reportar sus operaciones en tiempo real. Como resultado de lo anterior, la gente podría terminar intoxicada o creer falsamente que ya está vacunada cuando no lo está, lo que de nueva cuenta abriría la puerta para que los funcionarios del gobierno inculpen de forma ilícita a los actores de la industria de logística de no manejar las vacunas adecuadamente. En el horroroso escenario de que una empresa de logística se viera involucrada en un predicamento de relaciones públicas como este, creemos que sólo unas cuentas empresas globales tienen la experiencia y los recursos para contrarrestar este tipo de riesgo a su reputación.

Para las empresas que aún no han implementado suficiente tecnología en sus procesos operativos, 2021 podría convertirse en un año incluso más negativo que 2020 para competir con los disruptores de la industria de logística, no sólo con la campaña de vacunación, sino también dentro del mundo del comercio electrónico, cada vez más conectado. Las empresas de transporte que están batallando y que no han invertido en la digitalización de sus operaciones correrán el riesgo de quebrar, no por la crisis económica inducida por la pandemia de COVID, sino como resultado de los clientes que ahora exigen un servicio más rápido y confiable de parte de sus socios proveedores de servicios de logística.

Próximos pasos

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