In Eco-political analysis

Las elecciones de 2018 en México y Brasil voltearon de cabeza la norma inversionista que impulsa a las dos principales economías de América Latina. Después de tres décadas de una política corporativista, una impresionante creación de instituciones y una admirable disciplina fiscal y monetaria, los mexicanos eligieron a un inconformista de izquierda a Los Pinos y le otorgaron la mayoría al partido Morena de AMLO y a su coalición en ambas cámaras del congreso. Mientras tanto, en Brasil, el país que durante décadas ha sido incapaz de convertir en realidad su enorme potencial, ahora se encuentra liderado por un hombre que está dispuesto a desmoronar las ventajas de la consentida clase política, a simplificar el código fiscal bizantino de Brasil y a liberar al sector empresarial de una regulación excesiva.

Tanto AMLO como Bolsonaro llevaron a cabo campañas populistas, prometiendo poner fin al statu quo político después de un periodo de revelaciones de corrupción sin precedentes y niveles intolerables de crimen. Ambos líderes aprovecharon un sentimiento de enojo que les ayudó a diferenciarse del liderazgo mediocre de los partidos establecidos, el PT en Brasil y el PRI y el PAN en México. Pero ahí terminan las similitudes entre estos dos populistas.

Lo bueno: Brasil

A juzgar por los flujos de capital, las clases latinas adineradas respaldan al Bolsonaro de Brasil y están preocupadas por el AMLO de México. Bolsonaro tiene un plan y deberá contar con el apoyo político para aprobar la reforma en materia de pensiones, considerada durante mucho tiempo como el talón de Aquiles de la política brasileña. En Davos, Bolsonaro reiteró su compromiso de simplificar los códigos fiscales de Brasil y de reducir drásticamente el tiempo que toma iniciar una empresa. Paulo Guedes –el anterior banquero de inversión que ahora dirige el Ministerio de Finanzas– fue un paso más allá y prometió reducir la carga fiscal del país del 36% al 20% del PIB. Brasil planea reducir su hinchado gobierno central hasta en un 25% con el cierre y la consolidación de varios ministerios. Además, privatizará la participación mayoritaria de Eletrobrás, así como hasta 20 aeropuertos dirigidos por Curitiba. Se emitirán nuevas concesiones para construir líneas ferroviarias y puertos para facilitar la exportación de los recursos naturales de Brasil. También se reformarán las leyes de contenido nacional que obstaculizan la participación de inversionistas en los recursos petroleros marinos de Brasil, con el fin de ayudar a atraer una mayor inversión.

En resumen, el gobierno de Bolsonaro planea emprender en los próximos 24 meses las mismas reformas que los economistas políticos han prescrito durante los últimos treinta años y que todos asumían como simplemente imposibles dada la disfuncionalidad de Brasilia. Juntos, estos anuncios de reformas han atraído oleadas de nuevo capital a Brasil, llevando a Bovespa a nuevos récords y fortaleciendo el real, con lo cual ha mejorado el poder adquisitivo de todos los brasileños. No sorprende que una encuesta del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Instituto Brasileiro de Opinião Pública e Estatística [IBOPE]) realizada en el momento de su discurso inaugural a principios de enero de 2019 haya revelado que Bolsonaro cuenta con la aprobación del 75% de los brasileños y que el 65% de la población cree que Bolsonaro es capaz de reactivar la economía de Brasil en cuestión de meses.

Por ahora, Paulo Guedes está dirigiendo el barco de la política económica de Brasil. Sus prioridades son: i) la reforma en materia de pensiones, ii) la reforma fiscal y laboral, iii) la desregulación y, luego, el libre comercio. Él sabe que el capital institucional extranjero no llegó para quedarse a menos que se priorice la reforma en materia de pensiones. También sabe que los nacionalistas económicos que forman parte del gabinete y del congreso no autorizarán el levantamiento de muros proteccionistas sino hasta que el gobierno baje el costo de Brasil (Custo Brasil) a través de la reforma fiscal y la desregulación. Brasil tiene pendientes dos posibles tratados comerciales, uno basado en una prolongada negociación del tratado entre la UE y Mercosur, y el otro en una negociación recientemente iniciada de un tratado entre Canadá y Mercosur. Los exportadores de bienes industriales y de consumo de la UE son una amenaza mucho mayor para la base manufacturera ineficiente y sobregravada de Brasil frente a los exportadores de recursos naturales de Canadá, por lo que los expertos esperan que el acuerdo canadiense sea el primero en aprobarse, aunque es probable que ninguno de los dos se someta a votación antes de 2021. Para convencer a las voces proteccionistas al interior del gobierno de que Brasil debe firmar estos tratados de libre comercio, Guedes primero tendrá que aliviar la carga fiscal y regulatoria sobre las empresas brasileñas a través de reformas internas.

Esta gran cantidad de pronunciamientos audaces tienen atolondrados a los mercados financieros brasileños. Una lectura rápida de la nueva composición del congreso brasileño muestra que los legisladores actualmente están más abiertos a la reforma que en el pasado reciente. Pero las dificultades están en los detalles en lo que se refiere a la aprobación de las leyes, además de que la política del congreso brasileño está notoriamente cargada de electoralismo con poca o ninguna disciplina de partido en los votos. Se debe felicitar a Bolsonaro y Guedes por presentar una agenda de reforma agresiva pero muy necesaria. Después de que termine el carnaval y el congreso comience a debatir la reforma en materia de pensiones, veremos qué tan persuasivo puede ser Bolsonaro con sus hermanos congresistas.

En cuanto a aplacar a su base electoral, que incluye a un gran contingente de evangélicos, Bolsonaro regularmente hace comentarios fuertes en contra de la corrección política, los homosexuales y los derechos de los indígenas sobre la tierra. Esos comentarios son ofensivos y regresivos, y tienden a alarmar a las clases educadas y a los medios de comunicación, pero esta práctica de darle de comer con cuchara a la base de votantes de Bolsonaro tiene pocas consecuencias económicas para Brasil. Se puede decir exactamente lo contrario en el caso de AMLO.

Lo malo: México

Como presidente electo, la primera decisión política importante de AMLO fue cancelar un proyecto de $13 mil millones de dólares para la construcción del aeropuerto en Texcoco, al este del abarrotado aeropuerto Benito Juárez. A primera vista, esto pareció ser una concesión a su base de votantes, que incluye a estudiantes, agricultores y votantes urbanos de mentalidad ecológica. Pero un análisis más detallado revela una tendencia más preocupante. Estructurado como un referéndum transparente, el plebiscito rápidamente organizado y cuestionablemente computado incluyó a menos del 2% de los votantes mexicanos elegibles. AMLO está a favor de la base militar de Santa Lucía y está bajo gran presión por parte de la constructora Grupo Riobó, a la que curiosamente se contrató para elaborar un estudio de factibilidad analíticamente dudoso que favorece a la base militar como la mejor opción para la expansión de la capacidad aeroportuaria. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo con sede en Montreal ha declarado públicamente que los aeropuertos de Santa Lucía y Benito Juárez técnicamente no pueden coexistir porque están muy cerca el uno del otro, lo que contradice los hallazgos del estudio de Riobó y cuestiona la seguridad del nuevo proyecto consentido de AMLO.

En otra movida que tomó a todos por sorpresa, AMLO ordenó un recorte salarial del 60% para el Banco Central, incluidos sus cinco gobernadores. Eso llevó a un gobernador a renunciar antes de lo programado, encima de la rotación regular programada de otro gobernador. Más adelante, los tribunales mexicanos anularon el dramático recorte salarial de Banxico, pero el daño ya estaba hecho, puesto que el segundo gobernador ya había renunciado. En un artículo que publicó AMI Perspectiva en mayo de 2018 titulado Who’s afraid of AMLO?, identifiqué al Banco Central como uno de los pocos pilares institucionales que ayudarían a limitar los instintos populistas de AMLO. Tales pilares son de vital importancia dado el control que tiene el partido Morena (de AMLO) de los poderes ejecutivo y legislativo en un país con un poder judicial notoriamente débil. Pero en dos años, cuando se haya cumplido una tercera parte de su periodo de mandato, AMLO reemplazará al tercero de los cinco gobernadores y, por lo tanto, tomará el control de la institución económica independiente más importante de México. Las líneas de batalla ya están trazadas con el Banco Central, cuyo gobernador en funciones, Alejandro Díaz de León-Carillo, declaró: “Se tendrá que hacer frente a la política fiscal relajada con una política monetaria más estricta”.

Los esfuerzos de AMLO por “limpiar el pantano” mediante la imposición de recortes salariales masivos prometen empujar a los tecnócratas altamente capaces de México hacia los brazos del sector privado. Quiénes podrían tomar su lugar es lo que tiene realmente preocupados a las partes involucradas. Si el gobierno no puede retener a las mentes más brillantes para que dirijan a sus instituciones, entonces dicho gobierno estará a cargo de una combinación heterogénea de principiantes no probados, ideólogos temerarios y dinosaurios corruptos. Los mexicanos han depositado su fe en AMLO para que combata la corrupción sobre la base de la creencia singular de que él es un hombre con integridad que liderará con el ejemplo. Si bien es una creencia noble, la capacidad que tiene una sociedad para combatir la corrupción no sólo requiere de líderes que prediquen con el ejemplo. También requiere un sistema judicial robusto y eficiente, así como instituciones en las que confíe el público y que actúen sobre la evidencia presentada por los ciudadanos.

AMLO –quien inició su carrera política en la década de 1970 en el cenit del poder político del PRI y la riqueza petrolera mexicana– afianza su política económica en la reconstrucción de PEMEX y quiere comprometer miles de millones de dólares a la construcción de refinerías. El mayor costo del capital en México significa que nunca podrá competir económicamente con las refinerías amortizadas de Texas, donde se refina la mayoría de los combustibles mexicanos destinados al transporte. Apostarle a los hidrocarburos hoy en día parece una idea absurda para cualquier inversionista, por no hablar de un gobierno. Incluso Arabia Saudita está tratando desesperadamente de ir disminuyendo de forma gradual su dependencia del petróleo.

Las voces racionales de los consejeros que guiaron a AMLO a lo largo de su campaña están siendo cada vez más marginadas por el hombre que controla la presidencia, el senado y el congreso. Los multimillonarios de México que hicieron posible gran parte de la expansión industrial de México a lo largo de las últimas dos décadas están transfiriendo, de forma silenciosa pero apresurada, gran parte de sus activos mexicanos al extranjero. El precio de la vivienda residencial en colonias adineradas de la Ciudad de México ha caído por aproximadamente un 20% desde octubre de 2018. Se está afianzando un sentimiento de pesimismo entre la élite de México, incluso mientras los índices de aprobación de AMLO siguen yendo en aumento.

Políticas exteriores divergentes

De nuevo encontramos contrastes importantes entre AMLO y Bolsonaro en lo que se refiere al tema de política exterior. Siempre me ha parecido hipócrita la manera en que los gobiernos latinoamericanos pueden aparentar ser tan devotos cuando se trata de defender el estado de derecho internacional y los derechos humanos en el extranjero, al mismo tiempo que se burlan de sus propias leyes. Pero que México se haya abstenido de firmar la carta de la convención del Grupo de Lima en la que se denuncia la absurda reelección de Maduro y que se haya quedado con los brazos cruzados cuando el resto del mundo finalmente se está enfrentando a la dictadura cada vez más endurecida de Venezuela coloca a AMLO del lado equivocado de la historia. Por el contrario, Bolsonaro se apresuró a cuestionar la legitimidad de Maduro después de que las elecciones fraudulentas de mayo de 2018 lo reeligieran al cargo. La conversión de Brasil de un aliado de Venezuela a su más franco crítico resultó ser un factor crucial para lograr que Estados Unidos, Canadá, Israel y Europa occidental apoyaran la idea de nombrar a Guaidó, el líder del congreso venezolano, como el presidente interino de facto del país.

Lo feo: Venezuela

Veinte años después de que Hugo Chávez ganara por primera vez las elecciones presidenciales, la antes estrella más brillante de América Latina ha sido saqueada por una camarilla liderada por militares cuya propia interpretación manipuladora de la venerada constitución venezolana clasifica a los chavistas como dictadores que operan bajo la hoja de parra de la democracia. Las dotes teatrales de Chávez en el ámbito de la política y los precios del petróleo por encima de los $120 dólares por barril permitieron que continuara el saqueo con tan sólo unos cuantos críticos en el país y en el extranjero, que Chávez desestimó por tratarse de lo que él llamó la consentida élite venezolana ahora radicada en los barrios bajos de Miami. Pero cuando murió Chávez (en 2013) y se colapsó el precio del petróleo (a finales de 2014), se le acabó la batería a una de las movidas políticas más caras que el mundo haya conocido.

Desde 2015:

  • ha caído la producción de petróleo de PDVSA por 2,5 millones a un estimado de 1,2 millones de barriles por día, menos que en Dakota del Norte. Cuando Chávez asumió el cargo por primera vez, Venezuela producía 3,5 millones de barriles por día.
  • las reservas extranjeras (excluido el oro) cayeron por 65% de $23 mil millones a $8 mil millones.
  • las reservas de oro cayeron por 76% de $21 mil millones a un estimado de $5 mil millones.
  • Venezuela redujo drásticamente su programa de Petrocaribe, que alguna vez fue muy efectivo y que ayudó a conseguir el apoyo diplomático de 17 países miembros.
  • se transfirió el 49,9% de la empresa estadounidense Citgo a la empresa rusa Rosneft.
  • ha aumentado la tasa de homicidios a 60 por cada 100 000 personas, es decir, tres veces y diez veces por encima de los niveles registrados en México y los Estados Unidos, respectivamente.
  • han huido del país dos millones más de venezolanos, en su mayoría de clase media, incluidos muchos de los empresarios, científicos, académicos, ingenieros y médicos más capaces de la nación.

Algunos estiman que se han saqueado más de $100 mil millones de dólares de las arcas del gobierno en las últimas dos décadas. Desde 2014, el PIB de Venezuela se ha desplomado en un 63%, más del doble del colapso de la economía estadounidense durante la gran depresión (-29%). Venezuela hoy es un esqueleto de su antigua versión.

Pero los acontecimientos recientes han inyectado un sentido de esperanza en el corazón de los venezolanos. Las elecciones que se manipularon de forma descarada y que reeligieron a Maduro con el 67% de los votos en 2018 finalmente empujaron a la oposición a tomar acción bajo el audaz liderazgo de Juan Guaidó e inspiraron a los manifestantes a salir a las calles. Con excepción de las unidades más viciosas del ejército, los soldados se han abstenido de usar la fuerza en contra de los manifestantes pacíficos. Guaidó –quien ha demostrado ser un virtuoso estratega– ha empleado las redes sociales para incitar a una multitud de manifestantes a salir a las calles, cruzó de forma subrepticia la frontera con Colombia para visitar al Presidente Duque y desde allí volar a Brasilia y a Washington para conseguir el apoyo y conseguir una cobertura sin precedentes de la crisis venezolana por parte de la prensa internacional. Citando la misma constitución que los chavistas emplearon con tanta efectividad, Guaidó –el actual líder de una oposición mayoritaria en el congreso– se ha autonombrado el presidente interino de Venezuela. Para el deleite y la sorpresa de muchos gobiernos latinoamericanos, Donald Trump ha puesto importantes recursos del Departamento del Tesoro y del Estado a disposición de Guaidó, con el fin de catalizar el cambio en Venezuela.

El mundo tiene la esperanza de que se dé una transferencia de poder sin que se derrame sangre en Venezuela. Sin embargo, hay muchas razones para suponer i) que la transición de poder podría resultar ser más difícil de lo esperado y ii) que la reconstrucción de la gobernabilidad en Venezuela podría llevar años. Para empezar, no se logrará someter a los oficiales militares de alto rango mediante la promesa de impunidad legal que ha ofrecido Guaidó. Abandonar a Maduro y al gobierno chavista en ejercicio significa tener que renunciar a las operaciones comerciales ilícitas y corruptas altamente lucrativas que han convertido a los líderes militares en multimillonarios. Hoy en día, este grupo administra y controla el gasto de PDVSA, así como de muchas de las empresas de servicios que transportan combustible, importan combustibles aditivos de alta calidad, operan los buques marítimos de PDVSA y administran los puertos de Venezuela que exportan petróleo e importan productos básicos. Las sanciones que ha impuesto Estados Unidos a las exportaciones de petróleo venezolanas tienen un impacto directo en las exportaciones a este país (40% del total), pero Donald Trump no puede impedir que Venezuela venda su petróleo a países no conformes, como China y Rusia, los cuales podrían optar por ignorar las sanciones impuestas por los Estados Unidos.

Más allá de las decenas de compañías que dependen de PDVSA y que siguen siendo propiedad y siguen estando a cargo de los líderes militares de Venezuela, hay otras empresas que operan en una economía paralela ilícita sobre la que ninguna cantidad de presión internacional puede hacer mucho por cambiar. En la actualidad, la producción de cocaína en Colombia ha vuelto registrar niveles récord. La mayor parte se canaliza a mercados globales a través de Venezuela donde, supuestamente, las pandillas que les reportan a los militares venezolanos trafican el producto. Las pandillas y el ejército venezolano viven en una paz intranquila después de decenas de batallas que, según informes, han dejado a cientos de personas muertas en los últimos años. Hoy en día, en el estado masivo de Bolívar ubicado al este de Venezuela (una cuarta parte la extensión territorial del país), mineros informales explotan el depósito de oro más grande del mundo, controlados por pandillas que luego les reportan a facciones del ejército. El oro que extraen se introduce por contrabando a Brasil y se vende por dólares que luego llevan de vuelta a Venezuela para comprar bolívares a la tasa inflada del mercado negro. El tráfico tanto de oro como de cocaína son empresas criminales que valen miles de millones de dólares. El siguiente gobierno tendrá que librar batallas a todo lo largo y ancho de Venezuela para sofocar estos negocios que, al nivel más básico, están dirigidos por bandas bien armadas que durante los últimos cinco años o más han estado acumulando armas de alto calibre que les compraron a soldados y oficiales mal pagados de la antes orgullosa fuerza militar venezolana.

Una vez que se restablezca la seguridad física en Venezuela, la clave para reactivar la economía venezolana será la reconstrucción de PDVSA y del sector energético en general, una labor que no será nada fácil. Venezuela sigue teniendo las reservas de petróleo más grandes del mundo (el cinturón del Orinoco contiene más petróleo del que el resto del mundo ha extraído en los últimos 100 años). Sin embargo, el impresionante talento en ingeniería y gestión que anteriormente se encargaba de operar PDVSA ahora se encuentra diseminado por todo el mundo ayudando a dirigir a decenas de compañías energéticas en cinco continentes. En un desesperado intento por mantenerse a flote, los chavistas subastaron concesiones y campos de petróleo masivos a más de dos decenas de países, entre ellos: Rusia, China, Cuba, Noruega, Brasil, Irán, India, Francia, España, Argentina, Ecuador, Uruguay, Chile, Italia, Portugal, Bielorrusia, Vietnam, Malasia, Sudáfrica y los países del acuerdo energético del ALBA (Bolivia, Cuba, Nicaragua, Ecuador, Dominica, San Vicente y las Granadinas). El próximo gobierno venezolano podría optar por no reconocer la legalidad de algunas de estas concesiones, o bien, podría resultarle difícil incitar a los concesionarios a desarrollar sus campos, dado el bajo precio del petróleo. Con sus propias finanzas destrozadas, le será todo un reto a PDVSA aumentar la producción utilizando una infraestructura y equipos que se han dejado podrir durante dos décadas, aunado a la posibilidad de que el control de sus propias reservas posiblemente podría verse inmerso en un atolladero legal.

El dominio de esa potencial riqueza petrolera ha llevado a la administración de Maduro a acumular una deuda externa estimada de $157 mil millones de dólares, un monto que representa aproximadamente el 150% del PIB, más del doble de lo que un mercado emergente de recursos normalmente puede sostener. De la deuda total, es probable que se deban $13,5 mil millones a los chinos y otros $4 mil millones a Rusia. Es poco probable que cualquiera de estos dos países prestamistas perdonen esas deudas a menos que obtengan futuras concesiones petroleras lucrativas a cambio. El problema es que más de la mitad del Orinoco ya le pertenece a otros concesionarios. Los chavistas no solo le robaron a Venezuela la riqueza y los activos existentes, sino que también hipotecaron una buena parte del futuro de los recursos del país. Pero por ahora, la esperanza de un cambio en el liderazgo venezolano tiene al país y a gran parte del mundo lleno de entusiasmo y anticipación. La planeación del futuro puede esperar.

Próximos pasos

Contáctenos para explorar cómo nuestros análisis de diferentes países, de segmentos específicos de mercado o de la región entera puedan fortalecer su planificación estratégica, estimular el crecimiento y aumentar sus ingresos en Latinoamérica. Nuestra página de servicios indica cómo ayudamos a las empresas, nuestras páginas de prácticas muestra nuestras áreas de especialidad y nuestra página de casos de estudios desglosa las maneras en que hemos ayudado a las compañías en el pasado.

 

Recommended Posts

Understand LATAM Better

Sign up to receive AMI Perspectiva, our LatAm insights newsletter.
Email address
Secure and Spam free...

 A Free Resource

for Improving Your Strategic Planning for Latin America