
Valentina Meneses
Codirectora, División de Energía
AMI
Colombia entra al ciclo electoral de 2026 con una pregunta crítica para su sector energético:
¿Cómo acelerar la transición sin poner en riesgo la seguridad del suministro, la competitividad tarifaria y la confianza inversionista?
La discusión ya no es abstracta. SER Colombia —la Asociación de Energías Renovables Colombia— advirtió que el país podría enfrentar un déficit estructural de energía desde 2027 si el próximo gobierno no acelera la ejecución de proyectos renovables. Según el gremio, Colombia cuenta actualmente con más de 3.053 MW de capacidad renovable no convencional en operación o pruebas, equivalentes a cerca del 14 % de la capacidad total de generación eléctrica, además de 1.180 MW en soluciones distribuidas. Sin embargo, más de 5.086 MW permanecen sin cierre financiero, en medio de retrasos regulatorios, cuellos de botella de conexión y procesos de licenciamiento que avanzan lentamente.1
La hoja de ruta de SER Colombia plantea seis prioridades para el próximo gobierno:
- Acelerar conexiones y expansión de redes
- Modernizar el mercado eléctrico
- Destrabar licencias
- Impulsar almacenamiento con baterías
- Eliminar barreras para pequeños generadores
- Establecer una política energética de largo plazo
La promesa económica detrás de esta agenda es significativa: si se aceleran los proyectos previstos, el país podría ahorrar hasta COP 7 billones en tarifas eléctricas en los próximos años.2
El choque de la promesa con la política
Pero esta agenda técnica se cruza con una coyuntura política altamente polarizada. Los principales candidatos presidenciales ofrecen visiones muy distintas sobre el rol de los hidrocarburos, la velocidad de la transición energética, la participación de las comunidades y el papel del Estado en empresas estratégicas como Ecopetrol.
Iván Cepeda se ubica en una línea de continuidad con una agenda ambiental y de transición energética más acelerada. Sus propuestas incluyen oposición al fracking, protección de ecosistemas estratégicos, transición hacia fuentes limpias y renovables, y una visión de desarrollo regional basada en bioeconomía y servicios ecosistémicos.3
Paloma Valencia, por el contrario, ha planteado una visión donde el sector minero-energético debe ser motor de crecimiento económico y financiación social. Su agenda defiende una mayor producción de hidrocarburos y minerales, incluyendo fracking ambientalmente regulado fuera de ecosistemas sensibles, además de una política más favorable a la inversión privada y a la seguridad energética.4
Abelardo de la Espriella también ha defendido una reactivación fuerte del sector petrolero y gasífero, con nuevos contratos de exploración, impulso a proyectos no convencionales y una revisión profunda de Ecopetrol para recuperar su capacidad técnica, operativa y financiera.5
En otras palabras, Colombia no solo enfrenta un reto energético. Enfrenta un problema de decisión estratégica bajo incertidumbre.
Los tres dilemas que marcarán el sector energético colombiano
La hoja de ruta de SER Colombia y las propuestas de los candidatos revelan tres grandes tensiones que definirán el entorno de negocios para generadores, inversionistas, proveedores de tecnología, empresas industriales, utilities y entidades financieras.
1. Ejecución vs. permisología
El principal cuello de botella no parece ser la falta de interés inversionista, sino la capacidad del sistema para convertir proyectos en energía disponible. SER Colombia señala que cerca del 70 % del tiempo de desarrollo de un proyecto puede perderse en trámites, con casos de demoras cercanas a 2000 días.6
Este punto será central bajo cualquier gobierno. Una administración más orientada a la transición necesitará acelerar licencias y conexión para que las renovables no se queden en el papel. Una administración más orientada a hidrocarburos también tendrá que destrabar permisos si quiere reactivar exploración, producción, transmisión o generación térmica.
2. Transición energética vs. seguridad energética
Cepeda plantea una transición más rápida y una menor dependencia del modelo extractivo. Valencia y De la Espriella, en cambio, consideran que el gas, el petróleo y la minería deben seguir cumpliendo un rol central en la economía y en la seguridad energética.
Sin embargo, la tensión real no es simplemente “renovables vs. hidrocarburos”. La pregunta estratégica es cómo construir una matriz confiable, financiable y políticamente viable. Colombia ya depende fuertemente de la hidroelectricidad, lo que la hace vulnerable a fenómenos climáticos. Por eso, tecnologías como solar, eólica, baterías, gas, geotermia y transmisión deberán evaluarse no solo por su costo, sino por su contribución a la resiliencia del sistema.
El avance reciente del proyecto geotérmico Nereidas, liderado por Ecopetrol, Baker Hughes y CHEC, muestra justamente cómo la transición puede abrir espacios para que actores tradicionales del sector petrolero se reposicionen en tecnologías bajas en carbono.7
3. Inversión vs. riesgo político y social
El próximo gobierno definirá señales regulatorias muy distintas. Bajo una agenda más progresista, los inversionistas deberán entender mejor el rol de las comunidades, las consultas, la participación territorial y la transición justa. Bajo una agenda más pro-hidrocarburos, el reto será evaluar la velocidad real de reapertura del sector, los riesgos reputacionales, la licencia social y la estabilidad regulatoria.
En ambos escenarios, las empresas necesitarán más que lectura política general. Necesitarán inteligencia accionable: dónde invertir, con qué socios, bajo qué riesgos, con qué narrativa y con qué estrategia de entrada o expansión.
En este contexto, Americas Market Intelligence (AMI) puede ayudar a empresas, inversionistas e instituciones a tomar mejores decisiones en tres dimensiones: Grow, Measure, and Protect.
Grow
Identificar dónde crecer en medio de una transición fragmentada
La transición energética colombiana no generará oportunidades homogéneas. Algunas estarán en generación renovable utility-scale; otras en almacenamiento, generación distribuida, transmisión, gas, servicios para data centers, infraestructura industrial, eficiencia energética o soluciones para clientes comerciales e industriales.
AMI puede apoyar a empresas que buscan crecer en Colombia mediante:
- Priorización de oportunidades por tecnología, región y tipo de cliente.
- Estrategias de entrada para proveedores de equipos, desarrolladores, utilities, EPCs y fondos de inversión.
- Evaluación de socios locales, canales comerciales y posibles rutas de acceso al mercado.
- Benchmarking de oportunidades frente a otros mercados de América Latina.
Esto es especialmente relevante en un país donde la oportunidad existe, pero la captura dependerá de variables no evidentes: capacidad de conexión, tiempos de permisos, aceptación comunitaria, regulación, estructura de contratos y señales tarifarias.
Para una empresa de almacenamiento, por ejemplo, no basta con saber que Colombia necesita baterías.
Debe entender dónde el almacenamiento resuelve un problema real: congestión de redes, respaldo para renovables, estabilidad para clientes industriales, arbitraje de precios o confiabilidad en zonas con restricciones de transmisión.
Measure
Cuantificar el mercado antes de comprometer capital
El segundo desafío es medir correctamente el tamaño de la oportunidad. La cifra de COP 7 billones en ahorros potenciales mencionada por SER Colombia es poderosa, pero para los inversionistas la pregunta es más específica: ¿qué parte de ese valor puede capturar cada tecnología, segmento o tipo de empresa?
AMI puede desarrollar estudios como:
- Market snapshots del sector energético colombiano.
- Modelos de demanda por región, sector industrial o tipo de cliente.
- Estudios de factibilidad comercial para proyectos solares, eólicos, de gas, almacenamiento o transmisión.
- Forecasts de adopción de tecnologías energéticas.
- Evaluación de disposición de pago y necesidades de clientes industriales.
- Voice of the Customer con empresas, utilities, desarrolladores, EPCs y grandes consumidores.
Este tipo de análisis permite traducir una narrativa macro —“Colombia necesita más renovables y redes”— en decisiones concretas: qué segmentos priorizar, qué tamaño de mercado es realmente accesible, qué barreras limitan la captura y qué supuestos deben cumplirse para que el proyecto sea financiable.
Protect
Anticipar riesgos regulatorios, políticos y reputacionales
La elección presidencial de 2026 aumenta la necesidad de proteger inversiones. Las empresas no solo deben entender quién puede ganar, sino cómo cambiaría el entorno de negocios bajo cada escenario.
AMI puede apoyar con:
- Análisis de riesgo político y regulatorio.
- Monitoreo de reformas energéticas.
- Mapeo de stakeholders públicos, privados y comunitarios.
- Inteligencia competitiva.
- Due diligence reputacional de socios, proyectos o adquisiciones.
- Evaluación de riesgos de disrupción tecnológica, social o regulatoria.
Esto es clave porque las propuestas de los candidatos no afectan a todos los actores por igual. Una victoria de Cepeda podría acelerar oportunidades en renovables, comunidades energéticas, transición justa y reconversión de Ecopetrol, pero elevaría el riesgo para proyectos asociados a fracking o expansión petrolera. Una victoria de Valencia o De la Espriella podría mejorar señales para hidrocarburos, gas y minería, pero también requeriría manejar cuidadosamente la licencia social, la conflictividad territorial y la reputación ambiental.
En todos los escenarios, el riesgo no desaparece: cambia de forma.
De la lectura electoral a la estrategia empresarial
La hoja de ruta de SER Colombia muestra que el problema energético colombiano es urgente. Las propuestas presidenciales muestran que la solución será políticamente disputada. Y ahí es donde la inteligencia de mercado se vuelve indispensable.
Para los desarrolladores renovables, el reto será identificar qué proyectos tienen mayor probabilidad de avanzar y bajo qué condiciones de conexión, contratación y licenciamiento.
Para los proveedores de tecnología, la oportunidad estará en entender qué soluciones serán prioritarias: baterías, automatización de redes, generación distribuida, eficiencia energética, equipos de transmisión o soluciones híbridas.
Para los inversionistas, la pregunta será cómo asignar capital en un mercado donde el potencial es alto, pero la ejecución sigue siendo el principal riesgo.
Para los actores de hidrocarburos, el desafío será leer si Colombia abre una nueva ventana de expansión o si avanza hacia una transición más restrictiva.
AMI puede ayudar a responder estas preguntas al combinar investigación primaria, análisis cuantitativo, lectura política y experiencia regional. Su valor no está solo en describir el mercado, sino en convertir incertidumbre en decisiones: dónde entrar, dónde esperar, con quién asociarse, qué riesgos mitigar y cómo adaptar la estrategia según el resultado electoral.
Colombia se acerca a una decisión energética que definirá su competitividad durante la próxima década. La advertencia de SER Colombia es clara: sin ejecución, redes, licencias y señales de mercado, el país podría enfrentar déficits de energía y tarifas más altas desde 2027. Al mismo tiempo, las propuestas de Cepeda, Valencia y De la Espriella muestran que el rumbo energético dependerá profundamente del resultado electoral.
Para las empresas, este no es un momento para observar pasivamente. Es un momento para medir oportunidades, anticipar escenarios y proteger inversiones.
En un entorno donde la transición energética, la seguridad del suministro y la política pública avanzan a ritmos distintos, AMI ofrece una plataforma de inteligencia estratégica para ayudar a empresas e inversionistas a crecer, medir y proteger su negocio en Colombia y América Latina.
Contáctenos par averiguar más.
Fuentes
- De la Hoz G., N. (2026, mayo 20). SER Colombia propone hoja de ruta para acelerar renovables y ahorrar $7 billones en tarifas. Forbes Colombia. ↩︎
- De la Hoz G., N. (2026, mayo 20). SER Colombia propone hoja de ruta para acelerar renovables y ahorrar $7 billones en tarifas. Forbes Colombia. ↩︎
- VotaBien. (s.f.). Medio ambiente. VotaBien. ↩︎
- Acosta, L. J. (2026, mayo 20). Colombian presidential candidate Valencia vows end to ‘total peace’ policy, will be tougher on security. Reuters. ↩︎
- Redacción País. (2026, marzo 19). De la Espriella propone “rescatar” a Ecopetrol y cuestiona su manejo actual. El Heraldo. ↩︎
- De la Hoz G., N. (2026, mayo 20). SER Colombia propone hoja de ruta para acelerar renovables y ahorrar $7 billones en tarifas. Forbes Colombia. ↩︎
- Bocanegra, N. y O’Boyle, B. (2026, mayo 20). Colombia clears exploratory phase of Ecopetrol-led geothermal project. Reuters. ↩︎